Cristal templado o laminado: cuál necesitas según el uso
Templado y laminado son los dos vidrios de seguridad que más vendemos, y se confunden constantemente. Los dos son más seguros que un vidrio normal, sí, pero se comportan de forma opuesta cuando rompen, y por eso cada uno tiene su sitio. Elegir mal no suele ser peligroso (para eso están las normas), pero sí puede ser tirar el dinero.
Cómo rompe cada uno (aquí está toda la diferencia)
El templado se calienta a más de 600 grados y se enfría de golpe. Eso lo hace unas cinco veces más resistente que un vidrio normal del mismo grosor y, cuando finalmente rompe, estalla entero en fragmentos pequeños y romos, como el cristal de un coche. No corta, pero desaparece: no queda nada tapando el hueco.
El laminado son dos o más lunas unidas por láminas plásticas (el clásico 3+3, 4+4, 5+5). Cuando rompe, se agrieta pero se queda en su sitio, pegado a la lámina, como un parabrisas. Protege incluso roto: nadie se cae por el hueco, no entra nadie por él y no caen fragmentos.
Dónde va cada uno
- Mamparas de baño: templado. Resiste el uso diario y los golpes de una hoja que se mueve constantemente.
- Barandillas y antepechos: laminado. Aquí lo importante es que, si rompe, el vidrio siga cerrando el hueco. Usamos 8+8 o 10+10 según el vano.
- Tableros de mesa: templado si el cristal es el propio sobre; sencillo de 5 mm puede valer si solo protege la madera.
- Escaparates: laminado. Ante un impacto, la luna agrietada sigue cerrando la tienda; con templado, el hueco queda abierto.
- Puertas de paso de cristal: templado con sus herrajes específicos.
- Techos y suelos de vidrio: laminado siempre, y con composiciones calculadas para la carga.
¿Y el doble acristalamiento?
Un Climalit puede combinar ambos: por ejemplo, laminado acústico al exterior y bajo emisivo al interior. En plantas bajas es una composición muy recomendable, porque suma aislamiento y seguridad antirrobo en el mismo vidrio.
Tres avisos de cristalero
- El templado no se puede cortar después de templar. Se fabrica ya a su medida exacta, por eso los plazos son de una a dos semanas y por eso medir bien es crítico.
- Un vidrio grueso no es sinónimo de seguro. Una luna sencilla de 10 mm rompe en cuchillas igual que una de 4. La seguridad la da el tratamiento, no el grosor.
- Si hay niños, desniveles o zonas de paso, pide siempre vidrio de seguridad aunque la norma no lo exija en tu caso. La diferencia de precio es pequeña; la de consecuencias, no.
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